• Prof. Cerebrón

El animal más fuerte

De manera personal, siempre me he asombrado por las maravillas de la evolución. Pensar que todos los seres vivos estamos hechos de los mismos ladrillos pero que en distinto orden nos brindan a todas las escpecies cualidades únicas. De los seres vivos que requieren un premio especial por ser una oda a la evolución, sin dudar un segundo, se le daría al tardígrado o también llamado “osos de agua”.




Estos animales microscópicos viven y se desarrollan prácticamente en todos los lugares donde haya agua, puede ser en un río, hielo o la superficie húmeda de las plantas o pastos. Miden menos de un 1 mm de longitud, son alargados y tienen garras, de ahí su nombre de osos de agua. Tienen boca, músculos, sistema nervioso, sistema digestivo y piel. Se alimentan de micro algas, bacterias y otras criaturas microscópicas. Lo interesante es que no sabemos con qué otras especies están relacionados y no sabemos de dónde han evolucionado.


Se han identificado más de 1000 tipos de tardígrados alrededor del mundo. Desde calderas hirvientes de aguas termales, hasta el hielo de la Antártida. Desde la cumbre del Himalaya hasta las profundidades del océano. Esto se debe a que pueden soportar altas y bajas condiciones de temperatura y presión. Ya que viven en el agua (incluso en una gota), su adaptación depende de las condiciones ambientales. Cuando son desfavorables entran en un estado de metabolismo lento llamado criptobiosis. En este estado se vuelven invencibles a tal grado que pueden sobrevivir a temperaturas mayores de 120°C y a -200°C así como al vacío del espacio y a 100 atmósferas de presión. Así mismo, soportan rayos X y radiación ultravioleta intensa.



Cuando las temperaturas son extremadamente bajas como en la tundra de la Antártida, ellos mismos se congelan. Sus células están diseñadas para bajar su punto de fusión de tal forma que tienen un mecanismo de defensa contar el hielo en el interior de la célula. Producen proteínas que actúan como empaques que envuelven los cristales del hielo para proteger la estructura células. Por otro lado, cuando las condiciones son muy secas, como en un desierto, estos animales tienen la habilidad de ponerse en animación suspendida de donde pueden regresar. Bombean toda el agua fuera de sus cuerpos hasta que quedan completamente secos de tal forma que al volver a recibir humedad pueden regresar a la vida. En ambos casos, pueden vivir décadas en estado catatónico y regresar cual Lázaro de la tumba.


Desde el 2007, varios científicos han expuesto a los tardígrados a condiciones de vacío espacial en experimentos hechos en baja órbita terrestre. Aquí es donde se han expuesto a condiciones de radiación muy intensas. Estas criaturas han sobrevivido incluso a la brusca y caliente entrada a la Tierra. Lo que daría pie a la teoría que afirma que la vida vino del espacio exterior en meteoritos. Hasta ahora son la única especie capaz de realizar esta hazaña.

Adicionalmente, en el 2015 fue posible encontrar la secuencia entera del genoma del tardígrado. Los resultados sugirieron que esta especie tiene el 17% de su genoma robado de otras especies, lo que lo hace un código genético extraño. Los genes de otras especies se han ido incluyendo en su genoma vía transferencia horizontal de genes, es decir paso de genes por vía no sexual. Este proceso también se da en los humanos y otros animales debido a que muchos virus son compatibles. Pero a diferencia de ellos, en nosotros solo el 1% de nuestro genoma es de otras especies.

Esto obviamente llama la atención porque no se ha encontrado el por qué puede existir un animal con tanto ADN extraño ni como ocurre exactamente este proceso. Lo que sí se sabe es que lo pueden obtener de baterías, plantas, hongos y protozoarios. Su increíble variedad de genes podría ser la razón por la cual soportan a todas las condiciones tan extremas. Se ha propuesto que al momento de secarse para entrar en su estado de animación suspendida, su ADN se rompe en pequeñas partes. Así, al momento de rehidratarse, su núcleo se vuelve semipermeable, dejando que el ADN y otras moléculas puedan pasar. Esto significaría que mientras el tardígrado vuelve a acomodar su propio genoma, mete accidentalmente genes de otras especies. Esto aún es aventurado de afirmarlo ya que podría decirse que es muy al azar, y se tendría que sugerir algún mecanismo de seleccionar los genes para decidir cuáles son los que ayudan a los animales a sobrevivir. Saber de qué manera estos animales roban genes ayudaría a saber cómo la vida puede llegar a evolucionar.


Los osos de agua son especies maravillosas. Se adaptan y sobreviven a todas las inclemencias que los medios pueden tener. Son fuertes y resistentes. Animales que viven en todo lo ancho del planeta y que ayudan a su ecosistema microscópico a que siga su camino. Como humanos nos ha encantado ver cómo pueden soportar todo y en cierta analogía nos conviene ser como ellos: soportar, adaptarnos y sobrevivir. Nos recuerdan que aún nos queda mucho que aprender de la genética y su increíble diversidad.


Como siempre gracias por leerme.

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