• Prof. Cerebrón

La ciencia del bullying

Desde la infancia, el ser humano se enfrenta instintivamente a demostrar superioridad. El acoso físico y verbal hacia otras personas más débiles siempre ha existido. Sin embargo, en los últimos años se ha vuelto más intenso y se ha denunciado más. Así mismo, se ha visto que afecta significativamente el desarrollo de la persona acosada o abusada. De tal forma que la violencia recíproca se ha intensificado a tal grado de llegar a masacres en escuelas. Actualmente a esto se le ha llamado popularmente como “bullying”.


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El bullying es un problema social grave para el desarrollo infantil y profesional. Los grupos de personas más conservadores mencionan que es necesario para formar fortaleza en la actitud de las personas. Sin embargo, se ha visto que esta conducta no tiene propósitos de crecimiento, sino de destrucción. Más aun, lamentablemente la jerarquía social ha impuesto reglas en las cuales el más fuerte físicamente es superior ante otra persona. Y no seguir esta jerarquía puede ser perjudicial. El bullying sigue siendo una demostración de que somos animales y que nuestra sociedad basa muchos de sus comportamientos en este instinto. Muchos psicólogos han estudiado la causa de esta conducta. Varios estudios coinciden que los abusadores vienen de familias en las cuales se les ha maltratado y muestran su frustración hacia los más débiles de su entorno. Así mismo, también se ha visto que la envidia a buenas notas escolares puede causar rencor del abusador hacia la persona con buenas notas.


Sin embargo, los investigadores de Neurociencia y Desórdenes de comportamiento de la Escuela de Medicina de la Universidad Nacional Duke de Singapur demostraron la manera en la que las proteínas de señalización específicas del cerebro actúan en las jerarquías sociales. En otras palabras, se investigó cómo funciona el cerebro de un acosador para elucidar su conducta desde el nivel molecular. 


Nuestro cerebro funciona gracias a las neuronas excitadoras, las cuales aumentan la actividad cerebral. De forma contraria, las neuronas gabaérgicas (GABA) permiten la inhibición y modulación de los estímulos. Es decir, nos ayudan a tener autocontrol y seguimiento de las normas en la sociedad. Adicionalmente existe una proteína llamada “factor neurotrófico derivado del cerebro” (BDNF, por sus siglas en inglés) que está relacionada con el crecimiento nervioso. Así mismo, tiene un receptor llamado “tirosina quinasa” (TrKB) que se encarga de activar dicha proteína. Con base en esto, se ha demostrado que la señalización del sistema BDNF-TrkB es importante para la maduración de las neuronas gabaérgicas y el desarrollo de nervios en el cerebro. Así, este equipo de investigación propuso eliminar el receptor TrkB de estas neuronas gabaérgicas del área del cerebro que regula el comportamiento social y emocional llamado corticolímbico. En sus resultados experimentales obtenidos de ratones, vieron que estos se volvieron más agresivos cuando estaban junto a ratones normales. El equipo de investigación concluyó que los ratones no estaban siendo agresivos para proteger su territorio ni tampoco por que eran más fuertes físicamente sino para tener estatus. Es decir, lo ratones sin el receptor TrkB luchaban por tener dominio social sobre otros ratones. Los investigadores encontraron que debido a la falta del sistema BDNF-TrkB, las neuronas GABA no pueden inhibir la actividad cerebral total, de tal forma que vuelve al sujeto más hiperactivo y agresivo. Para comprobar eso, al apagar las neuronas excitadoras de un área específica de los cerebros de los ratones, se pudo reestablecer el equilibrio entre la excitación y la inhibición. Por lo tanto, se pudo revertir el dominio social anormal.

Esto también hace concluir que el cerebro de un acosador no funciona correctamente. De esta forma, su cerebro no es capaz de hacer madurar su sistema BDNF-TrkB para hacer funcionar correctamente las neuronas GABA. Por lo tanto, las neuronas excitadoras dominan la conducta del individuo y lo vuelven agresivo a tal grado que su acoso provoca que se segreguen endorfinas y disfrute hacer daño a otras personas. 


Adicionalmente a esta investigación, muchos neurocientíficos y psicólogos han centrado su atención a la relación entre los roles familiares, escolares o sociales y la conducta agresiva. Esto confirma que no solo es un factor psicológico lo que activa el comportamiento destructivo de un acosador, sino que también tiene una causa biológica. Si se limita la actividad de las neuronas que juegan un papel importante en el comportamiento social, será posible desarrollar tratamiento específico y efectivo para la prevención. Así mismo, es posible que posteriormente se pueda encontrar la razón por la cual las neuraonas GABA no funcionen correctamente al involucrar estos factores sociales ya mencionados. No hay que olvidar, que el acoso desmedido promueve actitudes como la misoginia, xenofóbia, homofobia, racismo y clasismo entre otras cosas. Esto daña de manera psicológica e integralmente a las personas desde su infancia con repercuciones graves en la vida adulta. El sufrimiento de una persona acosada se transmite a los padres, en su desarrollo psicológico y social. Por lo tanto, es una conducta que debe ser eliminada.


Como siempre, gracias por leerme. 


#Ciencionizados

#Bullying

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