• Prof. Cerebrón

La ciencia lo confirma: la diversidad sexual es un conjunto de muchos genes

Updated: Sep 5, 2019

Una de las características de la evolución humana es su gran cerebro. Este órgano no solo domina funciones o procesa información, sino que alberga a la mente y los sentimientos. Su complejo (muy complejo) funcionamiento se basa en conjuntos de señales eléctricas entre sus células y reacciones químicas entre hormonas, neurotransmisores y otras sustancias. A la fecha aún no sabemos con certeza muchas funciones del cerebro y no entendemos completamente a la mente humana. Y es que el estudio del origen de la personalidad, comportamientos, pensamientos, la mente, la memoria y la conciencia ha incluido factores externos como sucesos, así como genes y reacciones bioquímicas. De tal forma que es difícil atribuir, unificar o responsabilizar a un solo factor las causas de lo que ocurre dentro de nuestra cabeza. La evolución humana cerebral fue tan rápida que conserva todos los instintos dignos de un animal y al mismo tiempo es capaz de razonar como propuso Aristóteles. La complejidad mental humana se refleja en sus sociedades que tienen complejos sistemas culturales; un choque entre el instinto y su razón. Si bien somos capaces de descubrir, crear y solucionar problemas, el instinto tiene un peso específico enorme en nuestro comportamiento, particularmente la sexualidad. La sexualidad humana es un claro ejemplo de la complejidad neuronal ya que aún no está del todo explicada. Durante toda la existencia del ser humano, la sexualidad comenzó a ser estudiada hasta hace relativamente poco. De esta forma aparecen muchas cuestiones como la finalidad reproductiva, el placer sexual, los lazos afectivos sexuales y no sexuales, traumas e identidad de género. La atracción sexual depende de factores como apariencia, raza, aroma, actitudes, aptitudes, hormonas, fetiches, complejos psicológicos y factores socioculturales.



Es bien sabido que hablar de sexo sigue siendo tabú para algunas personas o grupos de personas. Las creencias religiosas o éticas limitan la comprensión de la sexualidad humana. Por ejemplo, en los albores del siglo XXI, aún existen personas que consideran que hablar de sexo es malo, pecado o tan íntimo que no debe de ser mencionado. Por mencionar un ejemplo, hay comunidades que realizan mutilaciones sexuales a hombres y mujeres con fines religiosos o que prohíben el uso de anticonceptivos por considerarlo una falta de respeto a su dios; existe represión sexual. En contraste, hay culturas que han hecho odas a la sexualidad y han tomado a los órganos sexuales como parte de sus símbolos. Por lo tanto, independientemente del panorama, nuestro comportamiento tanto individual como grupal y muchos aspectos de nuestras sociedades están ligados fuertemente a la sexualidad y la atracción. Sin embargo, por increíble que parezca, algo tan común y explícito en nuestra humanidad no ha sido completamente entendido y seguimos siendo ignorantes de esto. Consideren lo siguiente: en términos generales, el ser humano todavía no es capaz de aceptar o entender como es posible que haya personas atraídas a su propio sexo o simultáneamente a ambos. De esta forma muchos movimientos sociales tanto homofóbicos como de diversidad sexual han aparecido en los últimos años. Y es que, siendo una especie que ha podido llegar a la Luna, crear sociedades complejas, estipular leyes y ética y controlar la energía atómica y ser capaces de ver un agujero negro seguimos preguntándonos ¿se nace o se hace? Si, se supone que la atracción sexual tiene como objetivo la reproducción, ¿cómo es posible que exista la diversidad sexual? La respuesta se encuentra en la evolución natural de los cerebros animales. Aquí se debe de generalizar a muchos cerebros ya que el humano no es el único animal que presenta conductas no heterosexuales, como por ejemplo los delfines o pingüinos. Entonces, ¿de dónde proviene la diversidad sexual?


En el 2018, un estudio realizado por Andrea Ganna del Instituto Broad del MIT, Harvard y la Universidad de Helsinky, propuso que hay cinco variantes asociadas con la conducta homosexual. Pero esas variables llamadas PNS (polimorfismo nucleótido simple) no predicen el comportamiento sexual. Así, un estudio publicado en la revista Science realizado por múltiples universidades, liderados por el Dr. Zietsch del Centro de Psicología y Evolución de la Universidad de Queensland en Australia, investigó en 493 mil personas de Estados Unidos, Inglaterra y Suecia diversos aspectos de la preferencia sexual. De esta forma, concluyeron que el comportamiento sexual, como la personalidad, no es determinado por uno y solo un gen, sino por el conjunto de muchos genes. Es decir, que sí se puede nacer homosexual. Así mismo, menciona que la complejidad de la preferencia sexual también está relacionada con factores socioculturales que interaccionan con la carga genética. Estas variantes pueden detonar los procesos biológicos involucrados en escoger una pareja sexual.


Cuando los investigadores combinaron todas las variantes que midieron en todo el genoma, estimaron que la genética puede explicar entre el 8% y el 25% del comportamiento no heterosexual. El resto, se explica por las influencias ambientales, que pueden variar desde la exposición a hormonas en el útero hasta las influencias sociales de la vida desde la niñez hasta la adolescencia (madurez sexual). Sin embargo, los cinco marcadores de ADN que encontraron explicaron menos del 1% de este comportamiento, al igual que otro análisis que incluyó más marcadores con efectos menos significativos.


Este estudio es el primero que consideró las variables genéticas asociadas con los aspectos de comportamiento homosexual. Sin embargo, las conclusiones del estudio siguen siendo discutibles. Por ejemplo, si la gente que es exclusivamente homosexual u heterosexual son genéticamente distintos de las personas bisexuales significaría que no hay un espectro sexual tal cual. En la escala de Kinsey, que sirve para ubicar la tendencia sexual de una persona, debería ser replanteada ya que, hasta ahora, esta escala predice de manera más eficiente la preferencia sexual de una persona que la genética.


Así mismo, la confianza de las personas entrevistadas puede ser motivo de sesgo en los resultados de este estudio y se requieren más datos que involucren otras sociedades distintas a las anglosajonas ya que ambas son muy similares entre sí. Es necesario extender el estudio con participantes que den a conocer su atracción, identidad, fantasías e incluso nivel de educación. En otras palabras, se requiere conocer y correlacionar factores no genéticos. Esto no quiere decir que el estudio esté mal. La ciencia funciona así. Este estudio tomó algunos elementos biológicos y del ambiente del desarrollo de los individuos implicados, dando lugar a nuevas consideraciones. La influencia de la cultura es un factor importante para considerar en la atracción sexual.

Podemos esperar nuevas respuestas en próximos años que esclarezcan este panorama. Por mientras, ha sido confirmado, ser homosexual es tan natural como ser heterosexual. También es importante decir que independientemente de la preferencia sexual, todos somos parte de esa diversidad humana. Por el simple hecho de ser seres humanos se debe de mantener el respeto y tener la mente muy abierta para aceptar los gustos sexuales de las demás personas. Ser o no gay no es malo, ni superior, ni inferior, es parte de la naturaleza de nuestra especie y debemos aceptarla como eso. Se espera que este tipo de estudios logren promover la tolerancia y la igualdad y equidad de nuestras sociedades y culturas. Todas las personas, todos los derechos.


Como siempre, gracias por leerme.


Actualización 5 de septiembre 2019





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